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Asociaciones entre regulación emocional, hábitos de lectura y uso de pantallas en la primera infancia en contextos de vulnerabilidad social.
Associations between emotional regulation, reading habits, and screen use in early childhood in contexts of social vulnerability.
Facultad de Psicología, UBA.
Facultad de Psicología y Relaciones Humanas. Universidad Abierta Interamericana (UAI). Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET). Instituto de Investigaciones de la Facultad de Psicología, Universidad de Buenos Aires (UBA).
DOI https://doi.org/10.59471/psicologia2025208
Recibido: 28/05/2025. Aceptado: 16/07/2025. Publicado: 15/08/2025
Como citar: Saravia Veloso, E., & Mancini, N. A. . (n.d.). Asociaciones entre regulación emocional, hábitos de lectura y uso de pantallas en la primera infancia en contextos de vulnerabilidad social. Psicología Del Desarrollo, 6. https://doi.org/10.59471/psicologia2025208
Resumen
La regulación emocional en la primera infancia es fundamental para el desarrollo socioemocional ya que permite gestionar la intensidad, duración y expresión de las emociones de manera adaptativa. Entre los factores del entorno que pueden influir en su desarrollo se encuentran los hábitos de lectura y el uso de pantallas. La presente investigación tuvo como objetivo evaluar la regulación emocional en infantes de contextos vulnerables del Área Metropolitana de Buenos Aires, analizar la frecuencia del uso de pantallas y de la lectura, y explorar posibles relaciones entre esas variables. Se utilizó un diseño cuantitativo, no experimental, correlacional y de corte transversal. La muestra estuvo conformada por 135 díadas de infantes de 12 a 46 meses (M = 30,91; DE = 9,01) y sus cuidadores primarios. Se utilizó un cuestionario sociodemográfico para indagar sobre las características de los cuidadores y del entorno familiar, un cuestionario sobre hábitos de lectura y uso de pantallas, y una adaptación del Paradigma Gift Task para evaluar la regulación emocional. Los resultados mostraron que los infantes que no abrieron el regalo durante la tarea presentaron una mayor cantidad de libros en sus hogares, y que tanto la frecuencia de lectura como la disponibilidad de libros se relacionaron con una mayor cantidad de intervenciones regulatorias por parte del cuidador. En cuanto al uso de pantallas, se encontró que los infantes que ven televisión en soledad realizaron menos intentos por abrir la caja y utilizaron más estrategias autónomas de distracción como intentos de autorregulación, mientras que el uso compartido del celular con el cuidador se asoció con menores expresiones de enojo. Se concluye que ciertos aspectos del entorno familiar, como el acceso a libros y la participación activa del cuidador en el uso de tecnologías, pueden favorecer el desarrollo de la regulación emocional en la primera infancia.
Palabras claves: regulación emocional, infantes, uso de pantallas, lectura, vulnerabilidad social.
Abstract
Emotional regulation in early childhood is fundamental for socioemotional development, as it enables children to manage the intensity, duration, and expression of their emotions in an adaptive way. Among the environmental factors that may influence its development are reading habits and screen use. The aim of the present study was to assess emotional
regulation in infants from vulnerable contexts in the Metropolitan Area of Buenos Aires, analyse the
frequency of screen use and reading, and explore potential relationships between these
variables. A quantitative, non-experimental, correlational, and cross-sectional design was used. The sample consisted of 135 dyads of infants aged 12 to 46 months (M = 30.91; SD = 9.01) and their primary caregivers. A sociodemographic questionnaire was used to assess caregiver and family environment characteristics, along with a questionnaire on reading and screen use habits, and an adaptation of the Gift Task paradigm to evaluate emotional
regulation. Results showed that infants who did not open the gift during the task had a
greater number of books in their homes. Moreover, both reading frequency and book
availability were associated with a higher number of regulatory interventions by the caregiver. Regarding screen use, it was found that infants who watched television alone made fewer attempts to open the box and used more autonomous distraction strategies as self-regulatory attempts, whereas shared use of a cellphone with the caregiver was associated with fewer expressions of anger. It is concluded that certain aspects of the family environment, such as access to books and active caregiver participation in the use of technology, may support the development of emotional regulation in early childhood.
Keywords: emotional regulation, infants, screen use, reading, social vulnerability.
Introducción
Según Gross (2002), la regulación emocional es una habilidad fundamental para el desarrollo socioemocional de los infantes ya que influye en su capacidad para responder a emociones de manera adecuada, involucrando la gestión de la intensidad, duración y expresión de las emociones, para lograr objetivos adaptativos y mantener el bienestar psicológico. Es fundamental estudiar esta capacidad ya que no solo afecta el bienestar emocional de los infantes, sino que también tiene implicaciones en su funcionamiento social, facilitando el establecimiento de vínculos saludables (Arán-Filippetti & Richaud de Minzi, 2011), e influye sobre otras capacidades cognitivas (McClelland et al., 2015). Asimismo, es interesante focalizarse en la infancia temprana ya que se trata de un período crítico para el desarrollo cerebral, en donde se adquieren habilidades cognitivas, sociales y emocionales a un ritmo acelerado (Fox et al. 2010). En esta etapa, también se establecen hábitos relacionados con el uso de las pantallas para la vida futura, siendo los cuidadores quienes juegan un rol importante en este proceso (Nikken & Schols, 2015).
La Regulación Emocional en la Primera Infancia
El desarrollo de las habilidades de autorregulación emocional sucede durante todo el ciclo vital, sin embargo, en el recién nacido, la capacidad regulatoria se asocia a mecanismos fisiológicos automáticos que requieren de la presencia y disponibilidad de los cuidadores primarios, quienes desempeñan un papel fundamental en este proceso (Olhaberry & Sieverson, 2022). Los bebés sintonizan con las reacciones faciales, físicas y vocales de los cuidadores, desregulándose cuando dan respuestas inapropiadas o no responden a sus iniciativas comunicacionales (Beebe et al., 2012). Entonces, la regulación comienza siendo principalmente externa y, a medida que el infante crece, estas habilidades se internalizan y se convierten en autorregulación, lo que implica un control más independiente sobre las emociones y el comportamiento (Olhaberry, & Sieverson, 2022).
Además, se demostró que los infantes que se desarrollan en contextos con elevada negligencia y maltrato muestran diferencias estructurales, funcionales y de conectividad cerebral, que se expresan en conductas desadaptativas que buscan asegurar la supervivencia en entornos disfuncionales con experiencias relacionales adversas (Teicher et al., 2016). Por el contrario, los infantes que logran establecer vínculos de apego seguro con sus cuidadores desarrollan confianza en que serán acogidos en momentos estrés y desregulación, lo que favorece la capacidad de reaccionar de manera adaptativa a las demandas del ambiente, favoreciendo la exploración, la práctica de las propias habilidades regulatorias en otros contextos y el logro de una mayor autonomía (Perry & Calkins, 2018).
En este sentido, se encuentra que los infantes desarrollan esta habilidad para disminuir las emociones negativas ante situaciones de frustración con diferentes estrategias a medida que van creciendo, pero este desarrollo varía en función de diferencias individuales, contextuales y de crianza (Bendezu et al., 2018). En un estudio de Bendezu y colaboradores (2018), se evaluó a 120 niños/as con el paradigma Gift Task (se evalúa la regulación emocional durante un tiempo de espera frente a un regalo), encontrando diferentes recorridos en el desarrollo de las conductas de regulación emocional. Se halló que los infantes adquieren con la edad mayores capacidades de distracción enfocada en otros objetos y de calma frente a la situación, sin embargo, algunas prácticas parentales y antecedentes individuales, como dificultades en el lenguaje o problemas externalizantes, predijeron menor desarrollo de estas conductas. Además, no se hallaron diferencias significativas en el comportamiento regulatorio en función del género de los infantes. En otro estudio donde se utilizó el mismo paradigma para evaluar la regulación emocional en infantes de 18 a 48 meses, se encontró que la búsqueda de apoyo hacia el adulto en la situación de espera y las propias conductas de distracción mediaron entre las habilidades lingüísticas y menores expresiones de enojo de los infantes (Roben et al., 2013). Desde el mismo paradigma, Bird y colaboradores (2024) encontraron que las interacciones verbales entre infantes y sus cuidadores durante una tarea de lectura fueron un factor esencial para el desarrollo de habilidades cognitivas como el lenguaje y las matemáticas, así como para la regulación emocional.
Influencia del Uso de Pantallas en la Regulación Emocional
El uso de pantallas se refiere a la interacción con dispositivos electrónicos que tienen pantalla, como celulares, tablets y televisores. Este concepto incluye la frecuencia y duración del tiempo en que los infantes pasan interactuando con estos dispositivos, así como el tipo de contenido al que están expuestos, que puede ser educativo, recreativo o mixto (American Academy of Pediatrics, 2016). La calidad del contenido y su adecuación para la edad son factores importantes que pueden influir en el desarrollo emocional y cognitivo (Vandewater et al., 2007). En general, las recomendaciones de expertos sugieren limitar el tiempo frente a las pantallas para evitar efectos negativos en el desarrollo (Christakis et al., 2004).
Diferentes instituciones de salud se han pronunciado respecto a las recomendaciones acerca del uso de pantallas en la primera infancia. La Organización Mundial de la Salud (2019) y la Academia Americana de Pediatría (2016) coinciden en sus declaraciones en que los infantes menores de 2 años no deben estar expuestos a pantallas, excepto videollamadas en raras ocasiones. En cuanto a los infantes entre 2 y 5 años, la AAP (2016) considera excesivo el uso de pantallas de 1 hora o más al día. El consejo esencial en que coinciden los expertos es que los cuidadores deben participar activamente e interpretar el contenido digital para que puedan desarrollar su capacidad de filtrar la información, analizar críticamente lo que ven y discutir el significado de la información que reciben. El compromiso adulto con el uso responsable de herramientas tecnológicas es fundamental para garantizar el óptimo desarrollo de los infantes.
A pesar de las recomendaciones de las organizaciones de salud, se comprobó que la mayoría de los cuidadores no las siguen rigurosamente. En Argentina, durante la cuarentena por COVID-19, el uso de pantallas tuvo un aumento superior al 50% tanto en adultos como en lactantes y niños/as (Sociedad Argentina de Pediatría, 2020). Por otro lado, los resultados de un estudio más reciente indican que en Argentina, en promedio, los infantes comienzan a interactuar con pantallas durante el primer año de vida, con un promedio de una hora diaria. La televisión se identifica como el medio predominante, y la visualización de videos como la actividad más común (Stamati et al., 2022). De esta manera, puede evidenciarse un aumento notable del uso de dispositivos electrónicos en la infancia temprana que influencia significativamente el desarrollo y bienestar de niños y niñas.
Diversos estudios han explorado el impacto de la exposición temprana a pantallas, destacando varios efectos negativos en el desarrollo infantil. Se comprobó que el uso excesivo o la exposición temprana a pantallas se asocia con atención deficiente, falta de control de la conducta, retraso del lenguaje y déficit en la función ejecutiva (Kostyrka-Allchorne et al., 2017). Además, se demostró que puede producir cambios neuroanatómicos relacionados con una menor empatía, así como un control de los impulsos y un procesamiento emocional deficientes (Lissak, 2018). Asimismo, la exposición prolongada a pantallas podría afectar los procesos de socialización de los infantes y derivar en una menor capacidad para comprender las emociones (Skalická et al., 2019).
En relación con la regulación emocional, un estudio dirigido a madres de infantes entre 2 y 5 años, se propuso investigar la relación entre el tiempo de uso de pantallas y la regulación emocional empleando el cuestionario Emotion Regulation Checklist (Lista de Verificación de la Regulación Emocional). De esta manera, se determinó que un uso excesivo de pantallas se asocia con mayor labilidad emocional durante esta etapa temprana de la infancia (Oflu et al., 2021). La labilidad emocional se describe como la rapidez que tiene un infante para responder a emociones que provocan estímulos y la dificultad simultánea para recuperarse de reacciones emocionales negativas (Kim-Spoon et al., 2013).
En el contexto de la investigación en Argentina, un estudio se propuso investigar cómo contribuye el uso de dispositivos y libros en la regulación emocional de niños/as en edad escolar, midiendo la regulación cognitiva de las emociones mediante el Cuestionario de Regulación Cognitiva Emocional – versión niños (CERQ-k). Dicho estudio halló que los infantes que utilizan dispositivos electrónicos durante un mayor tiempo presentan una menor regulación emocional, concluyendo en que la exposición a medios electrónicos puede tener consecuencias negativas sobre su desarrollo cognitivo y afectivo (Cuccioli et al., 2024).
Otro estudio en Argentina tuvo como objetivo describir el uso de medios digitales, la presencia de adultos durante esta actividad y su asociación con los hitos del desarrollo del lenguaje y motor en los primeros años de vida. Los resultados mostraron que el uso de tablets, libros y la televisión compartida con un adulto se relacionaron positivamente con el desarrollo del lenguaje, mientras que el uso de celulares y computadoras por parte del infante, tanto solo como con un adulto, se asociaron negativamente. En general, no se encontraron relaciones significativas entre el uso de medios digitales y los hitos del desarrollo motor. Esto sugiere que el uso excesivo de pantallas puede estar relacionado con algunas habilidades tempranas del lenguaje, aunque es necesario investigar más el contexto en el que se utilizan (Gago-Galvagno et al., 2023).
Influencia de la Lectura Infantil en la Regulación Emocional
La lectura en la primera infancia se refiere a la actividad de leer libros o contar historias a los infantes. Esta actividad puede realizarse tanto de manera individual como compartida entre el infante y un adulto (Whitehurst & Lonigan, 1998). Se ha encontrado que la exposición regular a la lectura durante los primeros años de vida tiene efectos positivos en el desarrollo emocional y cognitivo de los infantes (Bus et al., 1995).
Existe amplia evidencia de que la lectura compartida de cuentos infantiles es beneficiosa para el desarrollo del lenguaje, pero también se comprobó su aporte al desarrollo de las habilidades socioemocionales y de autorregulación en los infantes (Bergman Deitcher et al., 2020; O´Farrelly et al., 2018; Roy-Charland et al., 2020), apoyando el desarrollo de la imaginación, juego social, interacciones sociales y conductas prosociales en preescolares (Kohm et al., 2016), y promoviendo una sensibilidad multicultural (Kim et al., 2006). Aunque hay diferencias en las emociones más frecuentes en los cuentos disponibles en distintas culturas (Farkas et al., 2020; Tsai et al., 2007), se plantea que estas variaciones son coherentes con la socialización de emociones propias de cada cultura, y que la exposición diferencial de los infantes a ciertos cuentos moldea su expresividad emocional (Tsai et al., 2007).
Los libros de cuentos brindan oportunidades para debatir sobre los estados mentales, las causas de esos estados y cómo se resuelven (Doan & Wang, 2010; Tompkins et al., 2018). Las narrativas presentes dependen de estados psicológicos para conectar los eventos y así dar coherencia a la historia, lo cual incentiva un mayor uso de un lenguaje mentalizante, incluyendo términos emocionales (Farkas, 2019; Farkas et al., 2018). De esta manera, la evidencia sugiere que la lectura de libros puede facilitar y promover conversaciones ricas en emociones sobre las experiencias emocionales de los personajes (Xie et al., 2018). Estas conversaciones pueden promover la comprensión de los niños/as sobre las experiencias de los personajes del libro y, por lo tanto, enseñarles sobre las experiencias emocionales (Aram et al., 2013). Además, puede fomentar conversaciones de reminiscencias sobre eventos emocionales relacionados que los niños/as también han experimentado (Hindman et al., 2014). Por lo tanto, la lectura puede servir como un importante estímulo para hablar sobre eventos emocionales experimentados personalmente (Ahn, 2005), lo que podría ayudar a los/as niños/as a desarrollar la comprensión de sus propias historias y experiencias.
En el contexto de la investigación en Argentina, un estudio realizado a niños/as en edad escolar que midió la regulación cognitiva de las emociones mediante el Cuestionario de Regulación Cognitiva Emocional – versión niños (CERQ-k) halló una relación significativa y positiva entre las horas dedicadas a la lectura de libros y dimensiones de la regulación emocional (Cuccioli et al., 2024). Esto se alinea con lo señalado por Ossa Ríos (2016), quien concluyó como resultado en su investigación que la lectura crítica de cuentos infantiles beneficia a los infantes en edad preescolar en el desarrollo de competencias emocionales como la regulación emocional y la empatía.
Otro estudio en Argentina se propuso evaluar las relaciones entre la exposición a medios electrónicos y libros con las habilidades de atención conjunta y el temperamento durante el primer año de vida. Los hallazgos indicaron que solo la cantidad y frecuencia del uso de libros en el hogar, entre los cuidadores y los infantes, se asociaron positivamente con los comportamientos de atención conjunta y extroversión, sugiriendo que el uso de libros probablemente esté asociado con más interacciones infantiles, mediando en la promoción del desarrollo cognitivo desde los primeros meses de vida (Gago Galvagno et al., 2021).
Diversos estudios han demostrado que las experiencias tempranas de los niños y niñas, así como el entorno de estimulación en el hogar, pueden tener un impacto significativo en el desarrollo de habilidades cognitivas y emocionales. Sin embargo, no se hallaron estudios locales que exploren la relación entre el tiempo de exposición a pantallas, la lectura de libros y la regulación emocional en la infancia temprana, lo cual constituye un vacío en el conocimiento dentro de esta área. Por lo tanto, resulta fundamental examinar cómo el contexto de estimulación en el hogar se vincula con esta capacidad durante los primeros años de vida. En consecuencia, la presente investigación tiene como objetivo evaluar la regulación emocional en infantes de 12 a 46 meses en contextos vulnerables del AMBA, analizar la frecuencia del uso de pantallas y de la lectura (individual o compartida), y explorar si estas variables se relacionan entre sí. Asimismo, se propone analizar posibles diferencias según edad y género.
Metodología
Diseño
Se trató de un estudio cuantitativo, ya que los constructos fueron operacionalizados para obtener datos numéricos sobre la regulación emocional de los infantes. Además, fue correlacional y no experimental ya que no se manipularon variables, y de corte transversal, dado que los datos fueron recolectados en un único momento (Sampieri et al., 2010).
Participantes
La muestra fue no probabilística de participantes voluntarios, compuesta por 135 diadas de infantes y sus cuidadores primarios, reclutados en jardines de infantes en situación de vulnerabilidad social del Área Metropolitana de Buenos Aires. En cuanto a los criterios de exclusión, se excluyeron del estudio aquellos infantes que presentaran diagnóstico o estuvieran en proceso de evaluación por un trastorno del desarrollo. Los infantes tenían entre 12 y 46 meses (M = 30,91; DE = 9,01), con una distribución de género de 54,1% masculino y 45,9% femenino. Los cuidadores primarios fueron en su mayoría madres (88,9%), con una edad promedio de 31,35 años (DE = 6,34). La mayoría de los cuidadores primarios (45,2%) eran de nacionalidad argentina (ver Tabla 1). En cuanto a su nivel educativo, el 24.4% tenía educación secundaria incompleta y otro 24,4% había completado la secundaria (ver Tabla 2). La gran mayoría (91,1%) no vivía en condiciones de hacinamiento. Además, el 62,2% de los cuidadores eran beneficiarios de un plan social, y el 57% no contaba con cobertura médica.
Tabla 1
Nacionalidad de los cuidadores.
|
Frecuencia |
Porcentaje |
|
|
Argentina |
61 |
45,2 % |
|
Paraguay |
46 |
34,1 % |
|
Bolivia |
21 |
15,6 % |
|
Perú |
2 |
1,5 % |
|
Venezuela |
3 |
2,2 % |
|
Colombia |
1 |
0,7 % |
|
Dominicana |
1 |
0,7 % |
|
Total |
135 |
100,0 % |
Tabla 2
Escolaridad de los cuidadores.
|
Frecuencia |
Porcentaje |
|
|
Sin estudios |
1 |
0,7 % |
|
Primario incompleto |
2 |
1,5 % |
|
Primario completo |
17 |
12,6 % |
|
Secundario incompleto |
33 |
24,4 % |
|
Secundario completo |
33 |
24,4 % |
|
Terciario incompleto |
7 |
5,2 % |
|
Terciario completo |
8 |
5,9 % |
|
Universitario incompleto |
12 |
8,9 % |
|
Universitario completo |
21 |
15,6 % |
|
Posgrado incompleto |
1 |
0,7 % |
|
Posgrado completo |
0 |
0% |
|
TOTAL |
135 |
100% |
Consideraciones éticas
El presente estudio recibió la aprobación del Comité de Ética de la Universidad de Buenos Aires. Se siguieron las pautas recomendadas por el Proyecto de Investigación Ética en Relación con los Niños (ERIC) y la Asociación Americana de Psicología (APA), en conjunto con los lineamientos establecidos por la Convención Internacional sobre los Derechos del Niño y la Ley Nacional número 26.061 de Protección Integral de los Derechos del Niño. Asimismo, para llevar a cabo el estudio, se obtuvo previamente la autorización de las instituciones escolares en las cuales se realizaron las actividades. Se invitó a los cuidadores primarios a participar y autorizar la participación de sus hijos/as, para lo cual fue condición necesaria la firma del consentimiento informado. Además, para garantizar la confidencialidad del estudio, todos los datos de los participantes fueron resguardados de manera segura. En todos los casos en que se generaron bases de datos, se asignó un código numérico arbitrario a cada participante para asegurar que la información recopilada no pudiera ser asociada a ninguna identidad.
Instrumentos
Cuestionario Sociodemográfico
Se utilizó un cuestionario sociodemográfico para indagar sobre variables demográficas de los cuidadores primarios (sexo, edad, nivel educativo, ocupación, entre otras), así como también cuestiones relacionadas a las condiciones de vida en los hogares (composición del hogar, tipo de vivienda, acceso a servicios básicos, calidad de los materiales de construcción, entre otras). Este instrumento se basó en la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC, 2000) para evaluar la situación de vulnerabilidad social en el contexto estudiado.
Se incluyeron preguntas para determinar la frecuencia del uso de pantallas (TV, computadora, celular, tablet) y la frecuencia de lectura (todos los días; casi todos; casi nunca; nunca; no tienen). Además, se recogió información específica sobre la frecuencia de lectura compartida con los cuidadores (todas las noches; 3 veces por semana; 1 vez por semana; menos de una vez por semana; nunca), así como también sobre la cantidad de libros que tienen en sus hogares (no hay; menos de 10; entre 10 y 50; entre 51 y 100; más de 100).
Paradigma Gift Task
Se utilizó el Paradigma Gift Task (Vaughn et al., 1984) para evaluar la regulación emocional. Este consiste en presentarles un regalo a los infantes y pedirles que esperen para abrirlo mientras su cuidador primario realiza otra tarea. Este instrumento permite determinar cómo regulan sus emociones a través de la observación de distintas variables conductuales de los infantes (contactos con la caja, intentos de abrir la caja, expresiones de enojo, búsqueda de apoyo, distracción enfocada, distracción desenfocada), así como conductas del cuidador primario durante la tarea (indicación de espera, distracción con juego, distracción con habla). Las codificaciones de las conductas fueron realizadas por tres investigadoras, codificando de a pares un 25% de los mismos casos seleccionados de manera azarosa. A partir de estas codificaciones, se calculó la confiabilidad interjueces para variables continuas de acuerdo absoluto (correlación intraclase), fueron todas significativas (p < 0.05). Los coeficientes fueron, en el caso de los contactos con la caja, .95; intentos de abrirla .65; expresiones de enojo .86; búsqueda de apoyo .81; distracción enfocada .84; distracción desenfocada .84; indicaciones de espera de la madre .89; distracciones de la madre con juego .94; y distracciones de la madre con habla .85. Es decir, la mayoría de las conductas obtuvieron coeficientes casi perfectos, excepto por intentos de abrir la caja, que obtuvo un coeficiente moderado.
Procedimiento
La recolección de datos se llevó a cabo durante los años 2021, 2022 y 2023, abarcando tres cohortes consecutivas. Se les brindó a los participantes información acerca del estudio y se les pidió consentimiento informado para participar, aclarando que la participación era voluntaria y que podían retirarse si así lo deseaban. A su vez, se tomaron los recaudos pertinentes para asegurar la confidencialidad de los datos de los participantes. Una vez firmado por escrito el consentimiento informado, se procedió con la toma del cuestionario sociodemográfico y luego, con la prueba de Gift Task, que duró aproximadamente 8 minutos y fue grabada. En esta tarea, se le pidió al cuidador primario que lea y complete un formulario, mientras se comporta con el infante de la misma manera que cuando, cotidianamente, éste debe esperar por algo. Al infante se le presentó un regalo y se le pidió que esperara para abrirlo. Se le ofreció un juguete poco atractivo (como un auto al que le falta una rueda) y se le anunció que puede jugar con el mismo mientras espera. Se observaron las distintas conductas y expresiones del infante con el objetivo de evaluar la regulación emocional en un contexto de gratificación inmediata y la posible frustración derivada de la tarea. Una vez concluida la tarea, se le indicó al infante que puede abrir el regalo si aún no lo ha hecho y se agradeció la participación en el estudio.
A través del programa ELAN 6.7, un software especializado en la anotación y análisis de datos audiovisuales, se analizaron los videos de la prueba de Gift Task, codificando y clasificando las distintas conductas y expresiones observadas. De esta manera, se operacionalizaron los constructos relacionados con la regulación emocional para facilitar el análisis de los datos.
Análisis de datos
En primer lugar, se analizaron estadísticos descriptivos referidos a la muestra, como edad, nivel educativo e indicadores de vulnerabilidad social. Por otro lado, también se realizaron estadísticos descriptivos sobre las variables de frecuencia de uso de pantallas y de lectura, así como sobre las variables observadas de regulación emocional mediante la tarea de Gift Task. Luego, se analizaron correlaciones con el estadístico Rho de Spearman entre las frecuencias del uso de pantalla y lectura (variables ordinales) y las conductas de regulación emocional. Asimismo, se realizaron correlaciones entre las variables observadas de regulación emocional del infante y las conductas del cuidador primario utilizando el estadístico Rho de Spearman, dado que las variables no cumplieron con una distribución normal, según el análisis del estadístico Kolmogórov-Smirnov (p < 0.05). Además, se utilizó el estadístico U de Mann-Whitney para analizar las diferencias en las frecuencias de lectura y uso de pantallas, según si los infantes abrieron o no el regalo en la tarea de regulación. Por último, se analizaron las diferencias en las conductas de regulación según el género de los infantes.
Resultados
Asociaciones
En primer lugar, se observó una correlación positiva y significativa entre los contactos con la caja y la búsqueda de apoyo, así como entre los contactos con la caja y la distracción a través del habla por parte del cuidador. Además, los intentos de abrir la caja mostraron una relación positiva y significativa con la distracción enfocada.
Las expresiones de enojo se relacionaron positivamente con la distracción a través del juego y con la distracción a través del habla por parte del cuidador. Además, las expresiones de enojo y los intentos de abrir la caja mostraron una correlación negativa y significativa con la edad de los infantes.
Finalmente, la búsqueda de apoyo se relacionó positivamente con la distracción enfocada, la distracción desenfocada, y con la distracción a través del juego y el habla por parte del cuidador. Más detalles se encuentran en la Tabla 3.
Tabla 3
Correlación entre conductas regulatorias del Paradigma Gift Task.
|
1. |
2. |
3. |
4. |
5. |
6. |
7. |
8. |
9. |
10. |
|
|
1. Contactos con la Caja |
1,000 |
,321** |
,274** |
,249** |
,151 |
,117 |
,512** |
,042 |
,214* |
-,045 |
|
2. Intentos de Abrir la Caja |
1,000 |
,272** |
-,070 |
-,270** |
-,211* |
,199* |
-,029 |
-,208* |
-,210* |
|
|
3. Expresiones de Enojo |
1,000 |
,191* |
,057 |
,077 |
,341** |
,218* |
,202* |
-,362** |
||
|
4. Búsqueda de Apoyo |
1,000 |
,318** |
,297** |
,421** |
,333** |
,557** |
,084 |
|||
|
5. Distracción Enfocada |
1,000 |
,555** |
,177* |
,243** |
,309** |
,082 |
||||
|
6. Distracción Desenfocada |
1,000 |
,096 |
,157 |
,360** |
,120 |
|||||
|
7. Madre Indica Espera |
1,000 |
,219* |
,274** |
-,098 |
||||||
|
8. Madre Distracción Juego |
1,000 |
,321** |
-,059 |
|||||||
|
9.Madre Distracción Habla |
1,000 |
,115 |
||||||||
|
10. Edad |
1,000 |
En cuanto a las correlaciones entre el uso de pantallas y las conductas regulatorias, los resultados indicaron que la cantidad de intentos de abrir la caja se correlacionó negativamente con el tiempo que los infantes pasan viendo televisión de forma solitaria. Asimismo, las expresiones de enojo mostraron una relación negativa con el uso compartido del celular. Por otro lado, la distracción enfocada se relacionó positivamente con el tiempo que los infantes pasan viendo televisión de forma solitaria. Además, la distracción verbal por parte de los cuidadores mostró correlaciones positivas con el tiempo que los infantes pasan usando la computadora de forma solitaria y con el uso compartido de la computadora con sus cuidadores. Más detalles se encuentran en la Tabla 4.
Tabla 4
Correlación entre frecuencia de uso de pantallas y conductas regulatorias del Paradigma Gift Task.
|
TV Solo |
TV Compartido |
Computadora Solo |
Computadora Compartido |
Celular Solo |
Celular Compartido |
Tablet Solo |
Tablet Compartido |
|
|
Contactos con Caja |
-,173* |
-0,160 |
0,068 |
0,068 |
0,045 |
-0,003 |
,235** |
,251** |
|
Intentos de Abrir Caja |
-,226** |
-,174* |
-0,161 |
-,177* |
0,035 |
-0,043 |
-0,045 |
-0,045 |
|
Expresiones de Enojo |
-0,075 |
-0,029 |
0,069 |
0,086 |
-0,160 |
-,206* |
-0,072 |
-0,053 |
|
Búsqueda de Apoyo |
0,082 |
0,134 |
0,020 |
0,046 |
0,078 |
0,049 |
0,054 |
0,032 |
|
Distracción Enfocada |
,275** |
0,031 |
0,061 |
0,064 |
0,109 |
-0,007 |
0,137 |
0,123 |
|
Distracción Desenfocada |
0,159 |
0,120 |
0,067 |
0,064 |
0,055 |
0,138 |
0,133 |
0,142 |
|
Madre Indica Espera |
-0,038 |
-0,054 |
-0,002 |
-0,001 |
0,017 |
-0,051 |
-0,064 |
-0,061 |
|
Madre Distracción Juego |
0,070 |
0,109 |
0,059 |
0,078 |
0,042 |
-0,054 |
-0,022 |
-0,021 |
|
Madre Distracción Habla |
-0,036 |
0,049 |
,282** |
,268** |
-0,041 |
-0,037 |
0,126 |
0,096 |
En cuanto a las correlaciones entre la cantidad de libros y la frecuencia de lectura con las conductas regulatorias, se observó que los contactos de los infantes con la caja en el contexto de la tarea de Gift Task presentaron una correlación positiva y significativa con la cantidad de libros disponibles en el hogar. Asimismo, las expresiones de enojo de los infantes mostraron una correlación positiva y significativa con la cantidad de libros en el hogar. La frecuencia con la que el cuidador indica al infante que deben esperar se relacionó positivamente de forma significativa con la cantidad de libros. Además, esta frecuencia de indicaciones de espera se correlacionó positivamente con la frecuencia de lectura de los infantes. Por último, la estrategia de distracción mediante el habla por parte del cuidador mostró una correlación positiva con la cantidad de libros en el hogar. Más detalles se encuentran en la Tabla 5.
Tabla 5
Correlación entre frecuencia de lectura y conductas regulatorias del Paradigma Gift Task.
|
Cantidad de Libros |
Frecuencia de Lectura |
Libro Solo |
Libro Compartido |
|
|
Contactos con la Caja |
,309** |
0,139 |
0,047 |
0,106 |
|
Intentos de Abrir la Caja |
0,141 |
-0,076 |
-0,097 |
-0,021 |
|
Expresiones de Enojo |
,209* |
0,064 |
,186* |
0,035 |
|
Búsqueda de Apoyo |
,201* |
0,112 |
,189* |
0,003 |
|
Distracción Enfocada |
,185* |
0,082 |
0,111 |
0,119 |
|
Distracción Desenfocada |
0,051 |
-0,105 |
0,042 |
0,003 |
|
Madre Indica Espera |
,333** |
,205* |
0,142 |
0,084 |
|
Madre Distracción Juego |
,195* |
0,139 |
,175* |
0,046 |
|
Madre Distracción Habla |
,290** |
0,090 |
,194* |
0,047 |
Al comparar la frecuencia del uso de pantallas, la lectura y la cantidad de libros según la apertura del regalo los resultados indicaron una diferencia significativa entre ambos grupos en relación a la cantidad de libros presentes en el hogar. Los infantes que no abrieron el regalo tienen, en promedio, una mayor cantidad de libros en sus hogares en comparación con aquellos que abrieron el regalo. Más detalles se encuentran en la Tabla 6.
Tabla 6
Comparación de la frecuencia del uso de pantallas, lectura y cantidad de libros según la apertura del regalo.
|
Rango Promedio |
U |
p |
||
|
Abrió el regalo |
No abrió el regalo |
|||
|
Libro Solo |
59,79 |
72,23 |
1724,000 |
0,063 |
|
Libro Compartido |
67,33 |
66,79 |
2074,000 |
0,935 |
|
Televisión Solo |
61,30 |
71,31 |
1801,000 |
0,115 |
|
Televisión Compartido |
63,73 |
69,82 |
1924 |
0,339 |
|
Computadora Solo |
60,69 |
70,93 |
1769 |
0,1 |
|
Computadora Compartido |
60,87 |
70,81 |
1779 |
0,111 |
|
Celular Solo |
63,08 |
70,22 |
1891 |
0,287 |
|
Celular Compartido |
66,18 |
68,31 |
2049 |
0,748 |
|
Tablet Solo |
59,64 |
61,08 |
1687 |
0,793 |
|
Tablet Compartido |
59,22 |
61,35 |
1667 |
0,698 |
|
Cantidad Libros |
57,92 |
74,12 |
1628 |
0,011 |
|
Frecuencia de Lectura |
67,08 |
68,56 |
2095 |
0,827 |
Por otro lado, se compararon las conductas regulatorias observadas en el paradigma Gift Task según el género de los infantes y los resultados indicaron que no existen diferencias significativas (ver Tabla 7).
Tabla 7
Comparación de la frecuencia de conductas regulatorias del Paradigma Gift Task según el género de los infantes.
|
Rango promedio |
U |
p |
||
|
Femenino |
Masculino |
|||
|
Contactos con la Caja |
71,01 |
65,45 |
2077 |
0,405 |
|
Intentos de Abrir la Caja |
72,68 |
64,03 |
1973 |
0,14 |
|
Expresiones de Enojo |
68,54 |
67,54 |
2230 |
0,844 |
|
Búsqueda de Apoyo |
70,91 |
65,53 |
2083 |
0,419 |
|
Distracción Enfocada |
65,65 |
69,99 |
2118 |
0,519 |
|
Distracción Desenfocada |
67,75 |
68,21 |
2248 |
0,945 |
|
Madre Indica Espera |
71,3 |
65,2 |
2059 |
0,355 |
|
Madre Distracción Juego |
68,06 |
67,95 |
2260 |
0,985 |
|
Madre Distracción Habla |
71,62 |
64,92 |
2039 |
0,309 |
Conclusiones
El objetivo de la presente investigación fue evaluar la regulación emocional en infantes de 12 a 46 meses en contextos vulnerables del AMBA, analizar la frecuencia del uso de pantallas y de la lectura (individual o compartida), y explorar si estas variables se relacionan entre sí. Asimismo, se propuso analizar posibles diferencias según edad y género.
Los resultados demostraron que los infantes que dedican más tiempo a la lectura reciben más intervenciones por parte de sus cuidadores para regularse. Este resultado parece contradecir estudios recientes en Argentina, los cuales encontraron que la lectura crítica de cuentos infantiles se relaciona positivamente con dimensiones de la regulación emocional, sugiriendo que dicha práctica es beneficiosa para el desarrollo de esta habilidad cognitiva (Cuccioli et al., 2024). Asimismo, resulta inconsistente con la literatura en general, ya que hay amplia evidencia sobre los beneficios de la lectura compartida de cuentos infantiles para el desarrollo de habilidades socioemocionales y de autorregulación (Bergman Deitcher et al., 2020; O´Farrelly et al., 2018; Roy-Charland et al., 2020). Una posible explicación para esta discrepancia es que la relación entre la lectura y la regulación emocional no es directa ni lineal, sino que puede estar mediada por diversos factores, como el contenido de los libros, la calidad de las interacciones durante la lectura y características individuales de los infantes. Además, los participantes se encuentran en situación de vulnerabilidad social, considerando que la mayoría de los cuidadores primarios tienen como nivel educativo secundaria completa o incompleta, son beneficiarios de planes sociales y carecen de cobertura médica, lo que refleja limitaciones en el acceso a recursos económicos, educativos y de salud. Por lo tanto, es probable que este contexto sea otro factor clave que influya en la relación entre la lectura y la regulación emocional. Este planteo es coherente con lo señalado por Bendezu y colaboradores (2018), quienes indicaron que el desarrollo de la regulación emocional varía en función de diferencias individuales, contextuales y de crianza. También coincide con un estudio de Mulvey y colaboradores (2023), quienes afirmaron que la situación de vulnerabilidad social puede afectar las interacciones entre cuidadores e infantes, asociándose con una regulación emocional más temerosa de parte de los/as niños/as.
Por otro lado, se demostró que los infantes que no abrieron el regalo en la tarea de Gift Task presentan, en promedio, una mayor cantidad de libros en sus hogares en comparación de aquellos que sí lo abrieron. Esto sugiere que un entorno doméstico enriquecido con libros puede estar asociado con un mayor desarrollo de la regulación emocional en los infantes. En este sentido, se puede postular que el contexto social y el tipo de crianza que se deriva de un mayor acceso a recursos, como los libros, influyen significativamente en el desarrollo de las habilidades de autorregulación en los infantes. Además, se observó que un entorno con una mayor disponibilidad de libros puede favorecer interacciones más enriquecedoras y variadas entre cuidadores e infantes. Este resultado coincide con lo planteado por Bird y colaboradores (2024), quienes señalaron que las interacciones verbales durante tareas de lectura fueron fundamentales para fomentar tanto la regulación emocional como las habilidades lingüísticas. De esta manera, es posible que las intervenciones de cuidadores con un nivel educativo superior, reflejado en la mayor cantidad de libros en sus hogares, así como aquellos que fomentan la lectura en los infantes, colaboren desde una regulación externa, contribuyendo a gestionar las emociones y comportamientos de los infantes en situaciones desafiantes.
En relación con el uso de pantallas, se observó que los infantes que pasan más tiempo viendo televisión solos muestran una menor tendencia a abrir la caja, lo que indica una mayor capacidad regulatoria. Además, los intentos de autorregulación por parte de los infantes, donde se distraen con un objeto o juguete distinto al regalo, se correlacionaron positivamente con el tiempo que los infantes pasan viendo televisión solos. Estos hallazgos contrastan con estudios previos, como uno dirigido a madres de infantes entre 2 y 5 años, que investigó la relación entre el tiempo de uso de pantallas y la regulación emocional mediante el cuestionario Emotion Regulation Checklist, encontrando que un uso excesivo de pantallas se asocia con mayor labilidad emocional durante esta etapa (Oflu et al., 2021). Esta diferencia puede deberse a que no se especifican qué tipos de pantallas fueron incluidas en el estudio de referencia. Por otro lado, un estudio realizado en Argentina que se propuso describir el uso de medios digitales, la presencia de adultos durante esta actividad y su asociación con los hitos del desarrollo del lenguaje y motor en la primera infancia, halló que el uso de televisión únicamente de forma compartida con el cuidador se relacionó positivamente con el desarrollo del lenguaje. Una posible explicación para esta discrepancia podría ser que la televisión vista de forma solitaria promueva la espera al distraer a los infantes con otros estímulos, obligándolos a gestionar sus emociones sin apoyo externo inmediato. Así, la mayor capacidad regulatoria observada en los infantes podría surgir como una adaptación necesaria en entornos donde los cuidadores no están constantemente presentes para mediar las experiencias emocionales.
Además, en el presente estudio, se observó que el uso del celular en compañía del cuidador puede facilitar la regulación emocional en los infantes al disminuir las manifestaciones de enojo. Teniendo en cuenta lo planteado por Roben y colaboradores (2013), quienes sugirieron que un mayor desarrollo del lenguaje facilita la regulación emocional al promover interacciones de apoyo, los resultados se contradicen con estudios recientes. Por ejemplo, un estudio de Gago-Galvagno y colaboradores (2023) encontró que el uso de celulares, tanto solo como con un adulto, se asociaba negativamente con el desarrollo del lenguaje. Una posible hipótesis que explica está discrepancia es que el uso compartido del celular podría fomentar habilidades de regulación emocional al proporcionar un espacio para discutir el contenido y las emociones que surgen durante el uso de la tecnología, lo que lleva a una reducción de las manifestaciones de enojo. Esto es coherente con las recomendaciones de la Academia Americana de Pediatría (2016), que destaca la importancia de la participación activa de los cuidadores en el uso de pantallas, ya que puede permitir una interacción más enriquecedora, donde el adulto puede ayudar a interpretar el contenido y guiar al infante en la gestión de sus emociones.
Estos hallazgos resaltan la importancia de la interacción entre infantes y cuidadores en el desarrollo de habilidades regulatorias, coincidiendo con la literatura existente, que enfatiza la relevancia del vínculo con los cuidadores en el desarrollo de la regulación emocional en la primera infancia.
Finalmente, el Paradigma Gift Task reveló que los infantes en contextos de vulnerabilidad que enfrentan situaciones de estrés y frustración no solo buscan apoyo emocional, sino que también implementan estrategias de regulación, tanto individuales como facilitadas por las intervenciones de los cuidadores primarios, quienes ofrecen un mayor número de apoyos como regulación externa. Este hallazgo se alinea con la literatura, que sugiere que los infantes que establecen vínculos de apego seguro con sus cuidadores desarrollan confianza en situaciones de estrés, mejorando su capacidad de reacción adaptativa, sus habilidades regulatorias y su autonomía (Perry & Calkins, 2018). Por ejemplo, Bird y colaboradores (2024), señalaron que las interacciones verbales durante tareas de lectura son fundamentales para fomentar tanto la regulación emocional como las habilidades lingüísticas. Adicionalmente, otro estudio que utilizó el mismo paradigma para evaluar la regulación emocional en infantes encontró que la búsqueda de apoyo hacia los cuidadores y las conductas de distracción median la relación entre las habilidades lingüísticas y las expresiones de enojo, sugiriendo que un mayor desarrollo del lenguaje facilita la regulación emocional al promover interacciones de apoyo (Roben et al., 2013).
Asimismo, se halló que, conforme avanza la edad de los infantes, su capacidad de autorregulación se incrementa, lo que coincide con hallazgos de estudios previos (Bendezu et al., 2018; Olhaberry & Sieverson, 2022). En relación al género, no se encontraron diferencias significativas en los comportamientos regulatorios, lo que sugiere que tanto niños como niñas exhiben patrones de regulación emocional similares en este contexto.
Acerca de las limitaciones de este estudio, es importante considerar el uso del Paradigma ‘Gift Task’ como la única herramienta para evaluar la regulación emocional en infantes. Aunque esta tarea proporciona información valiosa, puede no reflejar con precisión la capacidad de regulación emocional en contextos naturales y cotidianos. Además, esta metodología podría estar influenciada por factores momentáneos como el estado de ánimo del infante el día de la evaluación o su familiaridad con el entorno. Otra limitación importante del estudio es la evaluación del uso de pantallas a través del cuestionario sociodemográfico, ya que esta metodología puede no captar con precisión la variabilidad en el uso de pantallas al tener opciones de respuesta limitadas y basarse en el autoinforme de los cuidadores. Por último, se destaca la escasez de investigaciones sobre el tema, ya que no se cuenta con suficientes fuentes primarias con validez académica que aborden la primera infancia en contextos de vulnerabilidad social.
Para futuras líneas de investigación, sería recomendable ampliar las herramientas y métodos de evaluación, lo que permitiría una comprensión más integral de la regulación emocional en los infantes. Asimismo, sería interesante llevar a cabo estudios longitudinales que permitan observar el desarrollo de la regulación emocional a lo largo del tiempo, incrementando y diversificando el tamaño de la muestra. Esta estrategia contribuiría a una mejor comprensión de la evolución de las habilidades de autorregulación en función de la edad y enriquecería el conocimiento sobre la regulación emocional en estos contextos específicos.
En conclusión, los resultados del presente estudio aportan nuevas perspectivas sobre la influencia de diversos factores del entorno y las prácticas de crianza en la regulación emocional de los infantes en etapas tempranas. Además, este estudio se destaca por investigar en contextos de vulnerabilidad social, buscando comprender cómo las condiciones socioeconómicas y las prácticas de crianza influyen en el desarrollo emocional y regulatorio de los infantes y enriqueciendo la base de conocimientos existentes. Las diferencias observadas respecto a estudios previos podrían deberse, en parte, a que la relación entre variables como la lectura y el uso de pantallas con la regulación emocional no es directa, sino que podría estar influida por múltiples factores contextuales. En particular, la vulnerabilidad social podría operar como un modulador clave, al afectar tanto la calidad de las interacciones entre cuidadores e infantes como el acceso a recursos materiales y simbólicos que faciliten el desarrollo emocional. Por ejemplo, limitaciones en la formación de los cuidadores, en el tiempo disponible para la crianza o en el acceso a materiales adecuados podrían influir en el impacto que prácticas como la lectura compartida o el uso de pantallas tienen sobre la autorregulación infantil. Por esto, se considera que el conocimiento de este trabajo aporta a la posibilidad de promover entornos que favorezcan la participación activa de los cuidadores en el uso de pantallas, así como el acceso a recursos educativos y recreativos, con el fin de facilitar un desarrollo emocional saludable en niños y niñas.
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